27.4.11

Subibaja

Y esto, Manolito, es como un subibaja: hay días buenos y tus pies están despegados del piso y hay días regulares en los que estás con ambos pies en la tierra; pero los días culeros… ¡híjole!

Esos días son en los que te sientes tan seguro arriba y de repente "puuuuuum", sin avisarte te dejan caer y si no metes los pinches pies para aterrizar suavecito, terminas estrellándote los huevos contra el pavimento. Un dolor de aquellos. -le explicaba Anselmo justo antes de impulsarse hacia arriba y dejar que Manolito se precipitara al piso en el subibaja.
Enviado desde mi oficina móvil BlackBerry® de Telcel







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[Update necesario: ¿Cómo jijos de la re putísima chingada le quito esa firma de "Enviado desde mi oficina móvil BlackBerry® de Telcel" al pinchi mail de la BlackBerry-goooeis? ¡Auxílienme! Porque qué pinchi pena que los post salgan con comercial y yo tan sin oficina y bien pobre y cero fantoche y la verga del muerto. 


**Sí, hasta que no sepa cómo hacerle, le dejaré la firma para recordarme mi constante estupidez y lack of shame, para ver si así aprendo.]

22.4.11

Sueños Gore

¡Híjole, oigans! Acábome de despertar, aún tengo chingo mil de sueño y estoy desde el celular escribiendo esto, pero tenía que contar mis sueños con urgencia antes de que se me olviden. Si usted, es sensible, mejor deje de leer porque habrá sangre y esto parecerá el ¡Alarma! o película francesa de cine gore.

Sueño Gore I.

Estaba yo con mi familia, haciendo unas compras en el Centro Histórico de la Ciudá de México y habíamos dejado el carro en un estacionamiento público. So far, todo iba padriuris porque comprábamos muchas cosas y todos bien felices y qué padre y wow y ay, me vengo de la emoción y la verga del muerto pues ya íbamos de regreso a la casa.

Nos trepamos al carro y emprendimos el viaje de regreso, así harto felices y cante y cante "Tooodos vamos en el auto a pasear, el auto perfecto estáaaa… oye su motor que hace 'run run run' cuando viaja de aquí para allá (…)", pero resulta que vivíamos al sur de la ciudad, ergo, tomábamos Periférico quesque para llegar en chinga.

Pues total, como es típico en Periférico, nos íbamos encontrando personajazos en los carros vecinos: El Mirrreycar (un convertible viejito atasqueitor de mirrreyes), El Camión de Corona (es mi sueño y en mi sueño todos los vehículos usan los carriles centrales de Periférico), El Carro de Viejitos, La Limo con La Quinceañebria, El Taxi con una señora y demás.

Yo acá sin pedos, venía pendejeando en la ventana y cántele y cántele hasta que escuché un pinche quemón de llantas y un desmadre. Pus como me espanté y todo, ahí voy de metiche y volteo: Un choque entre 2 carros, pero nada grave. Hasta aquí, todo leve pero me empezó a entrar una desesperación bien idiota porque pus a mi, esas cosas me ponen malita en los sueños y en la vida riiiiial.

Seguimos nuestro camino y en la lateral, venía un camión de pasajeros, lo pasamos y de repente que se escucha otro choque pero más mamón que el anterior. Aquí es donde todo se pone bloody y gore y tripas y así. Les explico:

El camión de pasajeros, como venía en putiza, accidentalmente atropellaba a un señor y pues, obviamente, lo hacía cagada y eso provocaba que el conductor perdiera el control así que se metía a los carriles centrales provocando una carambola bien gore porque:

1) Golpeaba al Camión de Corona que a su vez…

   1.1) Descagaba al Taxi con una señora, y…

   1.2) Chocaba con otros carros, así como…

   1.3) Le daba un llegue bien cabrón por atrás a la Limo que traía a la Quinceañebria y sus Changoleones en el quemacocos sonrientes y saludando…

      1.3.1) Lo que provocaba que la Quinceañebria y los Changoleones salieran disparados hacia el pavimento y en todas direcciones:

         1.3.1.1) Un changoleon quedó embarrado (literalmente) en la fachada de una casa de la lateral.

         1.3.1.2) Otro, quedo cual Play-Doh sobre el asfalto al ser arrollado por un carro chocado en la carambola épica.

         1.3.1.3) La Quinceañebria salió disparada hacia el frente de la Limo de tal forma que cuando cayó al piso, lo hizo sobre su cabeza y pus bien pinche feo porque vi todo el mole y como empezaba a convulsionar.

Mi papá, cual alma caritativa que es, así como todos los demás que vieron el accidente, detúvose para llamar ambulancias y ayudar a la gente mientras yo, sólo me hacía bolita sobre mi asiento con unas náuseas demenciales porque sí me ponen bien malita los accidentes. Desperté.

Sueño Gore II.

Figúrese usted que [Oh fuck!] me encantan mis sueños sobre zombies porque soy tan buena matándolos que parezco Milla Jovovich en Resident Evil y [Oh fuck!] amo los apocalipsis zombies que mi inconsciente crea para mi deleite y así, pero esta vez como que se pasó de cabroncito.

Generalmente, mis sueños de zombies están atascados de éstos y mis seres queridos ni aparecen porque pus no me dejan pensar claramente y pus una heroína como yo no mezcla el corazón con la razón y pus yo mato zombies, masco chicle, pego fuerte *tururú*. Mas sin en cambio, este sueño estuvo lleno de lo que vienen siendo mis seres queridos.

Como todo el mundo-como-lo-conocemos estaba repleto de muertos-vivientes, nos refugiábamos en una casa, nos atrincherábamos y salíamos de día a surtirnos de proviciones. En este lugar, vivía con mi famili, Jonaz, tíos y tías, primos grandes y chiquitos y unos cuantos anexados que una va adoptando después de salvarlos de un ataque zombie.

Pero, ahora que lo pienso, éste no está tan gore y parecía un apéndice de The Walking Dead sin tantas cosas interesantes y puro sentimentalismo barato del que me inunda cada que me agarra dormida y así. Si apareció un pinche zombie en el sueño, fue mucho. Así que mejor ahí la dejamos.

Desperté.

(Alguna duda, sugerencia, ¿INTERPRETACIÓN? Son bienvenidas, especialmente las interpretaciones. Gracias.)

20.4.11

¡Ay, me duele la nalga izquierda, creo que me dará un infarto! [porque amé esa frase *se ríe como idiota*]

¡Conjuntivitis a la vista!

Si se me va algún acento o coma o punto o algo, no me estén chingando porque, en primer lugar, no traigo los lentes y a estas alturas de la vida ya no distingo bien las letras [eso de andar escribiendo y viendo el teclado is so  1993]; en segundo lugar, ¡HORROR! mi ojito izquierdo anda de drama-queen y no deja de arder y está como si se hubiera puesto una pachequiza el solito y pos no está padriuris porque no me invitó ni un toquesito; y en tercer lugar, este es mi blog y se me pueden ir los errores que yo quiera, para eso lo tengo.

Terminadas las aclaraciones, cuéntoles: Me puse malita. Usted dirá "¡Esta pendeja es una pinchi hipocondriaca! ¡Eso ya no es novedá!", pero no malita de ¡Ay, me duele la nalga izquierda, creo que me dará un infarto! o de ¡Ay, mi ojito se me va a caer porque me arde y soy bien pussy!, no señor, sino malita como de los sentimientos, cosa que está bien pinche pinche porque una tan casi cuarto de siglo y todavía haciéndole a la mamada con esas cosas, pos como que no.

Resulta ser que ahorita traigo un batidillo sentimentaloide como bien asqueroso *puaag*, desos que le dan a una mujer normal cuando anda hormonal pero que a mi me dan cuando ando en la pendeja; o cuando ando de chismes en mis fotos y me encuentro unas de otros tiempos cuando éramos ricos y felices y nos bañábamos en champañññ y nos limpiábamos la cola con billetes de $600 CND, los mocos con los de $1,200 CND y secábamos las lágrimas tcon los de $10 CND; o cuando de plano no sé si voy, vengo, me regreso o me vengo.

A ver, díganme ¿por qué chingados la vida era tan maravillosa a mis 21 y ahorita a los casi 25 está tan de la ñonga del muerto? Se supone que tendría que ser al revés ¿no? A los 25 debería estar disfrutando de la abundancia, del red-head-big-dick y de las idioteces de mi queridísimo Joaquín, pero ni abundancia, ni perro que me ladre [Jonaz es aparte, a él no lo metan en esto] ni Joaquín. ¿Acaso está llegando el momento de volver a irme a tierras desconocidas?


Así como con ganas de volver a mandar todo al coño de una prostituta de Sullivan e iniciar una nueva vida en sabrá dios-padre-redentor-aplaca-tu-ira-y-tu-rigor dónde. De decir: "Tú, tú y tú... sí, tú: ¡Chingan a su madre por brutos y groseros y ciegos y pasaditos de cabrones!". De volverme viejita y tener la autoridad que la edad y le experiencia le confieren a una, cual Poder de Grayskull, de decirle "pendejo" a cualquier persona porque la edad y la experiencia te dicen que a huevo tienes razón. De comerme mi paleta de dadito.

Y ya. No me juzguen por usar mi blog de consolador [porque esta madre ni vibra ni me causa orgasmos]. Mejor quiéranme, sáquenme a que me dé el solecito, invítenme unas chelas y a un chichero [sí, sigo de necia con que quiero ir a un chichero ya que nunca fui al Cine Teresa] o, de a jodidos, denme una palmadita en la espalda cuando me vean en la calle porque ando de nenita quejica crap y hace mucho que no andaba así de tarada.

Cuando se me pase, mándeme mucho a la chingada por andar escribiendo estas cosas en el blog y no conseguirme un terapéuta. Yo les aviso cuando eso suceda. Gracias.

19.4.11

Mis regresos esporádicos al blog o De cómo ser inconstante en un blog.

Debería tener más vergüenza por abandonar este blog pachiche, pero la verdad esas cosas no se las manejo. Últimamente, he perdido mis penas, y no porque sea un asunto de leer un libro de auto-ayuda con un título rimbombante [no, no puedo dejar de sentir escalofríos con esa pinche palabra] como "Las Penas con Pan Son Buenas" or so, ¡NO! sino que creo que las perdí en el metro, me las robaron en el micro mientras dormía y babeaba o simplemente de hartaron de mi y se fueron a dar la vuelta porque he hecho una de estupideces que ni diospadre.

Imagínese, usted que, en mi primer día de clases de Producción Televisiva [¡Aaaay gooooeis!], me ofrecí de voluntaria [¿desde cuándo me salió la mañita de ser voluntaria? ¡ven lo que les digo!] para que mis compañeritos de la Cámara-2 me hicieran las típicas long-shot, medium-shot y la-verga-del -muerto-shot y así familiarizarnos con las cámaras y los movimientos y demás. 

'Tons, ahí estaba paradota cual bolita de plastilina amorfa y tan divertida como huevo en salmuera, cuando la maestra pidió que las tres cámaras me enfocaran e hiciésemos un ejercicio para manejar lo que viene siendo "El Cambio de Cámaras". Júroles que ese día no había tomado diazepam, pero no sé cómo chingados terminé hablando sobre dildos, pelos y teiboleras delante de toda la clase... ¡así nomás sin tapujos! Todos se rieron de mí y yo ni me puse tantito roja como otrora.

Otro día, iba yo sentada en un camión sobre Reforma, muy tranquilita con el volumen bajito en los audífonos, sin dañar a nadie y pensando en la reproducción sexual del plancton, cuando se trepa un pelado de 1.90 y se sienta a mi lado después de sonreírme, muy coqueto él. De la nada, me empezó a hacer la plática sobre mi perfume y una cosa nos llevó a otra y terminamos hablando de relaciones sentimentales y de que él era libre como el viento y así, sin más, me dijo: "(...) es que la verdad yo soy muy caliente". 

Eso salió justo cuando hay uno de esos silencios sepulcrales a lo largo y ancho del camión. Varios voltearon a vernos y yo ni me inmuté. Seguimos platicando como si nada, me despedí muy amablemente y me levanté, pero en el camino hacia la puerta, las miradas acusadoras me siguieron hasta que me bajé del camión. Y yo no me puse tantito roja como otrora.

Después, un día regresaba temprano de la escuela y, de igual forma, venía muy tranquilita en el camión hasta que se sentó a mi lado un tipo que venía igual que yo: metidísimo en la burbuja que [Oh, thank god!] nos proporciona un iPod. Como el karma gusta de jugar con mis sentimientos, yo tuitée que el muchacho en cuestión venía haciendo air-guitar y me reí con ustedes vía tuiter y fuimos felices.

Guardé de nuevo mi celular en la bolsa de mi pantalón, pero no me di cuenta de mi estupidez de haberle picado accidentalmente el botón de "play" y ¡chíngale! desde el paradero del metro 4 Caminos, pasando por el transborde del metro Tacuba hasta el metro Camarones y las calles que recorrí hasta mi casa, el celular estuvo sonando. 

Afortunadamente no traigo conmigo mis exitosos lados B, sino puro rock y mérol y jazz y puro poder, sino sí me hubiera dado pena, pero está igual de pinche andar como naca con la música del celular a todo volumen y peor, como si no fuera suficiente traer los audífonos puestos, pero... yo ni me puse tantito roja como otrora.

Finalmente, como todos sabemos, ni mis manos ni mi cabeza se pueden estar en santa paz porque nomás se aburren y valió madres, es decir, me entran unas ganas por hacerle cambios a mi cabello y como soy bien pinche necia y experimental y la ñonga del muerto, pues agarro y me corto el cabello como puedo y esta vez no fue la excepción: ¡Regresó el felquillo vengador! Sí, ese mismo que traje algunos años *click aquí por si no recuerda*. Bendita sea la virgencita de las trenzas porque no hice lo mismo con el resto de mi cabello.

Y así, después de andar autoquemándome aquí como ya es costumbre, pídoles, desde el fondo de mi corazón arrítmico y pachiche y fumador y así, como servicio a la comunidad al puro estilo del Canal 5: No sean cabrones y ayúdenme a buscar mis vergüenzas y mis penas. 

Me da miedo que al rato ande como loquita desnuda por la calle y yo ni me inmute o me ande besuqueando en los pastos de la escuela con algún pendejo así como si nada o que en el próximo programa de Producción Televisiva [¡Aaaaay, gooooeis!] se me salgan unos albures y chistes subidos de tonos al estar hablando del vermicelli o algo. Esas cosas no son de señoritas y hacen llorar al niño dios.


Digo, de compas ayúdenme ¿no? Mínimo para venir más seguido a escribir por acá.