29.5.11

Trescientos sesenta grados [y no, no tiene nada que ver con U2].

Es que precisamente, esa cantidad de grados la voy a tener muy presente desde ahora hasta a ver cuándo se termina todo este proceso. Cuéntoles.

En realidad, mis planes de independizarme y ser una niña grande que se amarra las agujetas solita, no es cosa nueva [sino un lastre que traigo desde que regresé de Canadá], pero por circunstancias que no vale la pena mencionar en el blog porque qué pinches aburridos mis asuntos personales, mis planes se han adelantado demasiadísimo.

Si mi periodicidad para escribir cosas en esta página era nula, pus ahora, que ando de arrimada en una casa de un pariente y con mil cosas que hacer y busque y busque un trabajo fijo y así, va a estar más cabrón que les cuente de mis ligues con taxistas viejitos o de mis traumas de la infancia y todas esas maravillas que sólo me pasan a mi y en las novelas.

De cualquier forma, ahí tiene suficiente material de lectura, sino sígame por Tuitah o lea el otro blog o tenga vida social y aléjese de interné y así.

Ahí cuando el barquito deje de darme vueltas, corro de regreso a ver qué tal me han tratado a mi queridísimo y abandonadísimo blog.

16.5.11

Amalia me llamo y amando voy...

Si a mí lo que me sobra es inconformismo y para no perder la costumbre [porque esto de disipar tradiciones no está padre y hace llorar al niñitodios] de tener harto pegue con los señores usuarios de los descuentos propios de la tercera edad, ¡que me ligo otro taxista viejito! [como sucedió hace tiempo y les conté aquí]. Pero no crea usted que la historia se repitió tal cual. ¡NO!


Pues ahí tienen que se me han hecho unas mañitas bien pinches feas y entre ellas, me da por procrastinar de lo lindo y ya para cuando me doy cuenta, se me hizo tarde para llegar a algún lugar o terminar determinada tarea o así. Hoy no fue la excepción. 


Había quedado con el buen Toño de estar a las 11:45 a.m. para ir a ver el partido [Pumas vs. Chivas] a alguna cantinita escondidita y acogedora y retefolclórica desas que sólo encontramos en el Centro Histórico de nuestra cochina ciudad.


Cuando me di cuenta, ya eran las 11:30 y como yo seguía rascándome de lo lindo la panza, pues me paré en chinga, corrí a vestirme y salí veloz, cual piruja perseguida por una patrulla, a la cita. Como mi prisa era tal, decidí tomar un taxi que me dejara en la estación Normal y de ahí irme en metro para no gastar tanto y tomar a gusto sin presiones económicas.


'Tons, ahí estaba yo, paradota como plastilina amorfa esperando un taxi, cuando de la nada, uno apareció; le hice la parada [¿sólo soy yo o eso de "hacer la parada" suena a albursotototote?], se acercó y divisé un viejito con lentes de sol y sombrero de Indiana Jones. Como yo soy bien fans de Henry Walton Jones Jr., pus pensé: "¡Anda la osa! Este viejito se ve aventurero. Me subiré sin miedo". Y que me trepo.


Mi amabilidad al subirme a un taxi salió a relucir y le di los buenos días al buen hombre del buen sombrero, cosa que él contestó con un "¡Muy buenos días, tenga usted!". Para mis adentros, pensé que, aparte del buen gusto en los accesorios [?], este hombre en cuestión era una buena persona. [Buenísimo párrafo ¿no? Tanta bondad en mi pendejismo para escribir a estas horas me deslumbra.]


Total, todo iba de lo más plano hasta que se me ocurrió abrir el pinche hocico para preguntarle si el partido empezaba a las doce o media hora después [con eso de que las televisoras gustan de aventarse media hora pre-partido] y eso fue todo para que valiera madres. Cito textual la conversación:


Taxista: ¡Empieza a las doce, señorita! Pero todavía tiene quince minutos para llegar. Usted, ¿a quién le va? 
LauRa: ¡Pues a los Pumas, señor! -¡posoye!-. 
Taxista: ¡Ah, muy bien! ¡Entonces yo también le voy a los Pumas! -aquí es donde me empezó a sonar, en la cabeza, la alarma estilo comerciales de "Much'ojo" con todo y la Chilindrina, pero como me cae mal ese personaje, ni le puse atención-. 
LauRa: ¡Vientos, señor! 
Taxista: Oiga, señorita, con todo respeto... ¡está usted bien guapa! y se ve que tiene un carácter bien bonito, oiga. 
LauRa: *inserte mi risa nerviosa aquí* ¡Aaaah, no pues gracias señor, pero ni me conoce! -"¡Viejo pendejo!", pensé-. 
Taxista: No, pues supongo que igual se enoja y se pone loca [sic] cuando la molestan, pero no se enoje conmigo, yo se lo digo con todo respeto.
LauRa: ¡Gracias! -¡híjole! yo ya no veía la hora para llegar a la Normal y correr despavorida-. 
Taxista: Y, pos así como está bien bonita, también ha de tener un nombre bien bonito ¿no? 
LauRa: ¡JAJAJAJA! Sí, señor. Me llamo Amalia. Y ¿usted? -¿de dónde pinches vergas me saqué ese nombre?-. 
Taxista: Yo me llamo Alejandro. 
LauRa: ¡Áaaaaaaaan-dele! ¿Como el de la canción de Lady Gaga? -¡jijiji! Fue lo primero que se me ocurrió-. 
Taxista: Pus yo creo -a estas alturas ya estaba doblada de risa en mi cabeza-. Y ¿tiene novio? 
LauRa: Sí, señor. Ahorita se quedó trabajando en la casa. -¡'sa mamada!-.
Taxista: ¡Aaaaaah! ¿Vive con él? 
LauRa: Así es. Llevamos un año viviendo juntos, ¿usted cree?
Taxista: Y ¿pa' cuándo la boda? 
LauRa: No, pus no. No creemos en el sagrado matrimonio, preferimos ser novios por toda la eternidad hasta que la muerte nos separe -a veces me da miedo que me salga tanta pendejada de la boca... pero sólo a veces-.
Taxista: ¡Ay, estos jóvenes di'ora! Pero está bién, señorita, si ustedes son felices así, ¿qué importa lo demás? 
LauRa: ¡Exacto! -sí, esperaba ansiosa su aprobación, sino no iba a dormir en semanas-.


Aquí es donde por fin se hizo uno de esos silencios que se agradecen con todo el ser porque ya estábamos cerca de nuestro destino y así, al llegar, sólo fue una sarta de nimiedades propias del "¿cuánto le debo?" y del "¡gracias, que tenga buen día!" y del "¡igualmente!" y de la verga del muerto.


Espero con todas mis ansias propias de mis ataques de ansiedad que, cuando sea viejita y arrugadita cual pasita, tenga los huevos para ser tan raboverde como los cabrones con los que tengo más suerte en el amors: Nuestro querido cuerpo de Ruleteros, héroes anónimos que nos manejan lo que viene siendo toda la ciudad sin ayuda del Guía Roji. 


¡Que diosito me los guarde en su seno, lejos de asaltos o infartos para que tenga qué contarles aquí en este blog pachiche cuando se me acaben las ideas buenasbonitasybaratas y me den minutos de sano entretenimiento en lugar de brindarme un viaje en el que vaya tan divertida como huevo en salmuera!

15.5.11

¡Miedo!

Mi único temor es que todos mis ex [incluidos resbalones y one-night stands] se reúnan para destruirme o algo así bien fantasioso... y es que es tan posible porque todos son una bola de pendejos y pos ya saben lo que dicen las abuelitas y las señoras y así: ¡Dios los hace y ellos se juntan!


Esas son amenazas serias de la vox populi con carácter kármico de gran peso en la consciencia, ¡no mamadas!. Ahí se los dejo para que amenacen a sus peores enemigos, a sus hermanos(as), suegros(as), amigos(as), mascotas, maestros(as), cuñados(as), entre otros. Seguro sí les sacan un susto como para dejarlos con cara de "diosito, no escuches a esta mala persona que me amenaza tan feo".








*¿Notaron como usé mil "y" en el primer párrafo y ninguna en el segundo? ¡Soy bien chingona y ustedes no-o! [pero también muy modesta porque puse esta observación en letras chiquititas para que ningún cegatón lo note y así]*

5.5.11

El plan perfecto (bueno, no).

Me aterra pensar que estoy a año y medio de salir de la Universidad (si quieren ir dándome trabajo, se los agradeceré de antemano porque ¡bruto! necesito dinero para comprar el cargador de mi lap) y pensar en que tengo que hacer una reputerrima tesis para titularme… ¡me da el "estoy a dos del vahído y me abanico como señora".

Además, ¡con una chingada, jijos de la mini-ñonga! Si yo hubiese querido pasar años de mi vida desperdiciados en una investigación, hubiera escogido como preespecialidad Investigación y Docencia, no Comunicación Organizacional ¿o no?

Al final, mi tesis quedará archivada en la biblioteca de dos pesos de la FES para que no sea leída ni por las cucarachas que sobrevivirán al apocalipsis humano porque ellas estarán muy entretenidas comiéndosela y tanto tiempo investigando sobre la verga del muerto terminará como deshecho de animal rastrero-escoria de la vida-adefecio mal hecho y no se vale.

Por eso, de ahora en adelante, como principal motivo en mi vida, buscaré otras formas de titulación (adiós "Titulación por promedio", al fin que siempre supe que tú y yo no estábamos hechas la una para la otra ¿y qué?) para evitar el engorroso papeleo y sinodales y entrevistas y quemadera de pestañas y la verga del muerto.

Sino, me titularé por mi linda cara después de que me haga una cirugía que me deje despampanante y me den el puto papelito que no sirve mas que para decir que pasaste 4 años de tu vida entre libros y pedas y clases y pedas y exámenes para terminar asustando estudiantes mientras manejas un taxi.

¡Abuebo!

¡Ese plan es a prueba de tontos! Los quiero a todos en mi peda de graduación y así.
Fin.