27.7.11

¡A la chingada las traducciones!

Efectivamente, amable lector(a). Hoy es el día que mis esfuerzos, mi arrolladora personalidad, mi encanto indiscutible, mi dolor de espalda y de piernas [así como las ampollas en las patas] por culpa de los zapatos de tacón y mis escondidas perforaciones y pelos azules han rendido frutos: ¡Tengo trabajo estable, pipols!


Sí, a lo mejor a ustedes les importa una de pura y dos con sal, pero como es mi blog, pus se chingan y se ponen a leer que por algo están aquí de metichotes, ¿no?


Resulta que después de meses [2, pero son muchos para mi] de búsqueda, de estar comiendo migajas patrocinadas por mis traducciones para alumnos de medicina de Iztacala y de estar tronandome los dedos, la espalda, los brazos y las burbujitas del plástico para envolver electrodomésticos, hoy fui a una entrevista pensando en que todavía faltarían como 500 más para quedarme en ese puesto.


Figúrense, ustedes, que ahí voy toda entaconada y muy "producida" [¡me dan nauseas cuando alguien utiliza ese verbo como adjetivo sobre una persona!], tropezándome con medio mundo, mentándome la madre por no llevar el iPod, viendo feo a los viejitos acosadores y demás para dar una buena impresión y... ¡que me pierdo!


Chula me veía por la calle, caminando como bambi recién nacido y preguntando direcciones porque soy tan marica que me daba miedo sacar el celular y rastrear mi destino con ayuda de mi GPS, ergo, no me quedó más que treparme a un taxi porque soy fiel creyente de que sólo ellos nos sacan de apuros direccionales en cualquier momento.


Cuando por fin llegué a mi destino, todo fue tranquilidad. La entrevista transcurrió como cualquier entrevista en medio de unas insoportables ganas de reír porque alguien casi se cae de una silla [y no, no fui yo] y hartos nervios controlados gracias a mi poder mental y no al diazepam [¡superen eso, novatos!], hasta que por fin llegó la frase anhelada: ¿Cuándo puedes empezar?


Sí, pipols, se me cayeron los calzones y, pues no dije que en ese mismo momento porque tenía que correr a meter mi horario para el próximo semestre, así me dijeron que el próximo lunes podré sumarme a las estadísticas de las personas laboralmente activas y sexualmente en stand-by. ¡Albricias!


Yo, que creía que mi vida amorosa se estabilizaría antes que la económica y gritaría a los 4 cibervientos [G+, Fb, Twitter y MySpace -aunque ya nadie lo use-] que dejo la soltería para convertirme en una muchachita fiel , pero la vida se empeñó en hacerme una forever alone con trabajo, lap nueva, silla nueva, té ilimitado, área de fumar, cuentas bonitas, marcas interesantes y amor ilimitado... ok, lo último no, pero casi.


Ahora, les doy permiso de imaginarme cantando como estúpida por cada rincón de mi casa al puro estilo del siguiente clip [por ahí se dan un taco de ojo con Ema Stone]:







Los besaría, pero me dan cosa los microbios y demás. Deséenme suerte el lunes.

6.7.11

¡Albricias! [Bueno no, pero imagínense que sí]

En realidad no ha pasado alguna aventura digna de contarse en este blog que parece mi hijo bastardo [por aquello de que vengo a visitarlo cada que me acuerdo de su existencia], pero pus nomás por mera cortesía vengo a escribir algo. Resulta que con los cambios mencionados en la entrada anterior, me di a la ardua tarea de buscar trabajo [sin éxito hasta el momento]. 


He andado entaconada y trajeada por la vida; una vez, por culpa de los zapatos, casi pierdo la vida [me salvé gracias a que una señora me agarró del brazo y no azoté a media calle, poniéndome de pechito para que un carro me atropellara con facilidad]; me perdí cerca de Televisa San Ángel; la misma semana se me descompuso la lap, el celular, el estómago y las vías respiratorias... bueno, soy un caso digno de Catemaco.


Afortunadamente, la lap fue arreglada hace unos minutos y escribo esto desde ella; el celular necesitó una actualización de software [las cuales, sería maravilloso que BlackBerry avisara con tiempo antes de que se me muera el cel y ande corriendo en círculos y llorando]; el estómago está en reparación gracias a Genoprazol y a Svelty Gastro Protect [*aplausos por los comerciales gratis*]; y las vías respiratorias están como nuevas [bueno no, pero casi].


Y ya, eso es todo. En cuanto aborde un taxi o me ligue a un viejito en la calle o recuerde alguno de mis traumas de infancia, vengo y les cuento. Mientras, tengan paciencia, siéntense y hagan de cuenta que el blog anterior y éste son los TVyNovelas vetustos en una sala de espera. Denles una hojeadita y así, en lo que mi vida sigue más aburrida que la de un huevo en salmuera y hago una entrada bonita para este blog.